La psicología de las personas0

Siempre me llamó la atención el funcionamiento de la mente humana, este interés por la psicología de los seres humanos me llevó a estudiar, deducir y sacar conclusiones sobre como piensa, actúa y razona la gente.

 

 

Estudiar a un ser humano es muy complejo y más aún su psicología, sobre todo porque cada uno es diferente, ya que provienen de diferentes contextos, culturas y vivieron experiencias muy distintas. Lo que voy a relatar en este artículo es el resultado de un arduo análisis en el comportamiento de las personas y conclusiones que no fueron tomadas a la ligera.

Este artículo te ayudará a que entiendas más la psicología de la gente, para que asimiles correctamenente  porque cada persona actúa de una determinada manera y comprendas mejor el comportamiento humano.

 

Si bien es cierto que cada ser es único, también tenemos que saber que compartimos muchas similitudes porque somos de una misma especie. Las personas tenemos patrones de conducta que la mayoría compartimos, lo que no quiere decir que seamos iguales. Tú y yo somos diferentes, sin embargo en nosotros hay varias similitudes como las que voy a relatar ahora.

 

 

 

Somos seres egoístas por naturaleza

 

Cuesta aceptarlo pero nuestra naturaleza es egoísta, siempre que hacemos algo buscamos que nos den algo a cambio, nunca damos si no tenemos una recompensa.

Tal vez me digas que existe gente solidaria en el mundo que da sin pedir nada a cambio, y no voy a negarlo, pero quienes donan y ayudan también reciben una retribución por lo que hacen, y esa retribución  son las emociones que se generan en ellos cada vez que hacen algo por otras personas. 

 

En las relaciones humanas, nos preocupa más que nos amen en vez de amar. Todo lo que hacemos tiene un fin y ese fin se centra en uno mismo. Queremos ser importantes, valorados, nos gusta pensar que somos necesitados, que somos el centro del universo, es una de las tantas necesidades de los seres humanos.

 

 

 

Nos apegamos a casi todo

 

 

psicología

 

 

 

Una de las similitudes que encontré en la psicología de las personas es que la mayor parte de los seres humanos se apegan a lo que les gusta.

Nos apegamos a personas, lugares, hábitos. Todo aquello que nos reporta buenas emociones lo transformamos en algo esencial para nuestras vidas, y nuestra mente lo asocia automáticamente con algo indispensable, casi tan indispensable como el agua o la comida.

Es por eso que cuesta tanto separarnos de una persona, mudarnos o dejar de ir al trabajo.

 

 

 

Nos guiamos por nuestras emociones

 

Tal y como explico en el artículo desarrollando la inteligencia emocional, la gente se guía por emociones.

Si tenemos que tomar una decisión lo hacemos siempre desde el instinto emocional, rara vez podemos usar el razonamiento, voy a ponerte un ejemplo de lo más simple.

Si tuvieras que elegir entre salvar la vida de una persona que amas, por ejemplo tu hijo, y a un completo descocido ¿A quien salvarías? Y si, así es, elegirías a tu hijo, porque entre tu hijo y tú hay emociones involucradas, y son esas emociones las que te llevaran a decidir.

 

 

 

Nada nos conforma, siempre nos sentimos incompletos

 

Aquí hay otra verdad, es que nada nos conforma, nunca llegamos a sentirnos completos y realizados.

Cuando estamos frustrados o nos sentimos mal comenzamos a movilizarnos para satifacer un deseo o calmar una necesidad,  pero cuando conseguimos lo que queremos, pronto deseamos más, no hay nada que nos llegue a conformar.

Tal vez podemos sentirnos conformes durante algunas etapas, pero con el tiempo necesitamos más y más. Muchas veces escuché decir a la gente “Cuando tenga dinero seré completamente feliz”.

 

Lo que sucede es que, una vez que tienen ese dinero no son felices, van a querer aún más, y cuando obtuvieron más dinero tampoco fueron felices, la necesidad nunca acaba.

Esta es otra de las observaciones más destacadas que hice, en casi todas las personas que fueron analizadas. El sentimiento de estar incompleto era prácticamente un patrón fijo que se repetía, me atrevo a decir que fue el único patrón que se repitió siempre. 

 

 

 

No valoramos lo que es fácil de obtener

 

 

psicología

 

 

¿Qué quiero decir cuando digo que no valoramos lo que es fácil de obtener?

 

Veamos este ejemplo, imaginemos que una persona desde que nace lo tiene todo, una hermosa casa, coches, ropa, comida en abundancia y todo lo que te puedas imaginar.

¿Crees que esta persona valoraría su riqueza? No, y tampoco lo estoy culpando ya que algo muy popular que se dice es “No sabes lo que tienes hasta que lo pierdes”. !Que gran verdad!.

En los humanos se cumple, en general valoramos lo que nos cuesta conseguir. Le damos más valor al oro que a la madera porque es más difícil de conseguir, y esta ley se aplica en la psicología de las personas.

 

 

 

Nos criticamos constantemente

 

No considero que toda la gente se dedica a criticar, pero la mayoría lo hace.

En general quienes son perfeccionistas sufren en mayor medida este fenómeno. El noventa por cierto de sus pensamientos es ofensivo hacia ellos mismo.

 

“Hago mal las cosas podría haberlas hecho mejor” “Estoy gordo” “Estoy muy flaco” “Nadie me aprecia” “Nadie me toma en serio” “Es cierto todo lo que dicen de mi, no sirvo para nada”.

Aquí nombré las más toxicas y las que más efecto causan en la psiquis de una persona.

 

 

 

Tenemos mucho ego y poca autoestima

 

Confundimos demasiado autoestima con ego.

Cuando estuve analizando personas me topé con algunos que decían tener su autoestima muy alta, lo curioso fue que estas personas eran las mas soberbias, pesimistas, violentas, quejosas y con problemas de ira.

 

Sin embargo todo ellos me aseguraban que su autoestima era alta. Con el tiempo llegue a la conclusión de que estaban confundiendo dos cosas que son extremadamente diferentes y que una no tiene nada que ver la otra. Me refiero a la autoestima y al ego que son dos cosas completamente diferentes.

Recomiendo leer el artículo Autoestima y ego para profundizar más en este tema.

 

 

 

Buscamos siempre aprobación de la gente

 

Si, aunque te cuesta admitirlo, eres una persona que necesita sentirse aprobada, y cada vez que no te aprueban te sientes pésimo.

Yo creo que a todos nos gusta la aprobación, el problema reside cuando se vuelve una necesidad y no puedes aceptar que haya personas que no te aprecien, que estén en desacuerdo contigo, que te critiquen y que lamentablemente nunca podrás caerle bien.

 Recomiendo leer el artículo: Tú no necesitas la aprobación de nadie.

 

 

 

Somos esclavos de la vergüenza

 

La vergüenza es y será siempre una emoción que te congela.

Observé que la gente siente demasiada vergüenza, no se animan a hacer nada y pierden muchas oportunidades en su vida por tener vergüenza.

Se utilizó durante años la vergüenza como un medio manipulativo para regular y controlar el comportamiento del ser humano.

 

Se popularizó la idea de que la vergüenza es necesario para encajar en esta sociedad, pero esta emoción ha traído a mi vida y la verdad millones de personas la incapacidad para relacionarse con los demás o perseguir un sueño.

 

 

 

Tenemos una mente orientada al pesimismo

 

Puedo decirte que este si es un patrón que se repitió demasiadas veces, la falta de optimismo era una característica sobresaliente.

Considero que el pesimismo es aprendido, es algo que tomamos de la sociedad y así como lo aprendimos también podemos desaprenderlo. Pude ver pesimismo con preguntar simplemente si tenían sueños o metas en su vida y la respuesta era que si, aunque siempre había un “pero” en lo que me decían, orientaban todo a que podían salir las cosas mal y que no estaban seguros de que lo lograrían.

 

Estos son los patrones de comportamientos que mas se repiten en las personas, al identificarlos aprenderas a conocerte mas a ti mismo y asi tendras la libertad de cambiar los comportamientos para llegar a ser la mejor version de ti mismo.

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