Me siento mal conmigo mismo0

Me siento mal conmigo mismo es uno de problemas más recurrentes en la actualidad. ¿Tienes idea de la cantidad de personas que no están conformes con su vida? Hay más personas sintiéndose tristes y angustiadas que gente sintiéndose bien.

 

Las razones por las cuales una persona se puede sentir son muy diversas, recibimos consultas todo el tiempo y hoy vamos a tratar 3 temas.

 

El primero es, me siento mal  con mi cuerpo el segundo es, me siento mal  porque los demás progresan y yo no y el último, me siento mal por culpa de mis padres, en este artículo te invitamos a leer y reflexionar sobre tu vida.

 

Me siento mal con mi cuerpo

 

Lo que nos hace sentir mal no es el suceso en sí, sino como interpretamos lo que está sucediendo. Generalmente las personas tenemos tendencia a darle mayor importancia a los pensamientos negativos, lamentablemente siempre pensamos en que todo está mal o va a salir mal es como si estuviéramos programados para pensar de esta manera.

 

Por ejemplo, si no nos gusta nuestro cuerpo estamos todo el día pensando en lo mal que nos debemos ver y directamente lo asociamos a que no somos atractivos, automáticamente nos relacionamos con los demás bajo un juicio de que la otra persona va a sentir rechazo por nosotros, estos juicios nos condicionan y dificultan nuestro bienestar.

 

Actualmente casi nadie está conforme con su cuerpo, vivimos en una sociedad perfeccionista que te presiona a que no debes ser gordo, y que todo el tiempo te muestra en publicidades cuerpos perfectos, el mensaje es siempre el mismo:

debes tener un cuerpo perfecto para ser aceptado y querido por los demás, si no lo tienes vas a ser rechazado”

 

La gente de esta era está tan obsesionada con el cuerpo que invierte muchísimo dinero en dietas, gimnasio, quemadores de grasa etc. Lamentablemente somos esclavos de esta presión social que cada vez te exige más. Muchas personas no saben cómo manejar la presión social y se deprimen o angustian porque realmente sienten que nadie los quiere, nadie los aprecia por su cuerpo.

 

No voy a mentirte y a decirte que no vivimos en un mundo superficial donde la mayoría prioriza el aspecto físico, la realidad es que vivimos en una sociedad extremadamente superficial y que valora mucho más un buen cuerpo que cualquier otro aspecto, sin embargo esto no es un motivo para no poder llevar una salud emocional sana o para que tu vida se detenga por esto.

 

Lo que realmente quiero que entiendas es que no te sientes bien con tu cuerpo porque detrás de ese sentimiento hay una sociedad enferma que no te está aceptando, pero realmente ahí no radica el verdadero problema, el verdadero problema tiene su raíz en que tú no estás aceptando, una sociedad enferma te está enfermando a ti también.

 

Le damos tanta importancia a lo que la gente piense de nosotros, a lo que la gente espera de nosotros y somos tan dependientes de la aceptación de otros que dejamos de lado nuestro propio bienestar con tal de sentir que nos quieren, que nos aceptan.

 

Ahora yo te pregunto querido lector:

¿Te sirve vivir de esta manera?

 

Me siento mal al compararme con otros

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Esta es otra de las razones de infelicidad de las personas, cuando comenzamos  a ver que los demás tienen mejor cuerpo que nosotros y que son mucho más exitosos, que los demás progresan automáticamente sentimos que somos menos que otras personas, nuestra conversación interna es una crítica constante que nos debilita emocionalmente.

 

Estamos programados desde de niños para ser competitivos y compararnos todo el tiempo con otros, ingresamos a la escuela y recibimos el mensaje de que tenemos que ser los mejores, el sistema educativo es competitivo, si nos detenemos a pensar un momento nos daremos cuenta que todo el tiempo nos estamos comparando con otros.

 

Vas a darte cuenta también que no solo tú te comparas con otros, sino que habrá personas que te comparen todo el tiempo, por ejemplo, tus padres. Los padres son de los principales responsables de que te compares con la gente, ellos desde niños incentivaron que te midas con otros, con tus hermanos, con tus compañeros de clases con tus amigos.

 

Compararte con otra persona no te traerá buenos resultados, estas comparaciones son otro aspecto de la enfermedad social que existe en esta época, esta carrera de “tengo que ser mejor que el otro” lamentablemente estas comparaciones no tienen sentido.

 

Si otra persona tiene más dinero que tú, si tiene mejor físico que tú, si tiene una vida amorosa mejor que tú no puedes sentirte mal por esa causa, porque es alguien totalmente diferente a ti, en situaciones diferentes, tienen experiencias y vivencias diferentes.

 

Puedes aprender de los demás, puede preguntar como lograron obtener lo que tuvieron, eso si te ayudará, si contribuirá a tu crecimiento y aprendizaje, pero compararte y envidiar lo que otros tienen es una pérdida de tiempo y un desgaste total.

¿Cómo te sientes después de compararte con alguien?

¿Te ha servido alguna vez en la vida compararte con otra persona?

 

Me siento mal por culpa de mis padres

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Cuántas veces hemos escuchado esto, es común que las personas busquemos un culpable y que generalmente esos culpables que señalamos sean nuestros padres. Los problemas que no hemos resulto en la infancia repercuten siempre en la adultez.

 

Creo que la base de una salud emocional es solucionar los problemas desde la raíz, desde los inicios, en pocas palabras a lo que me refiero es que es primordial estar en paz con tus padres.

 

Tus padres te criaron, lo hicieron de la forma que quizás creyeron que fue correcta, quizás no lo hicieron y por alguna razón decidieron no criarte y quizás otra familia lo hizo, o quizás sufriste demasiado con ellos porque te hicieron daño de alguna manera.

 

Sea cual sea tu situación actual es probable que hoy sientas rencor, sientas que ellos fueron injustos contigo, que de alguna manera te deben compensar por todo el daño que te hicieron.

 

Sin embargo lamento decirte que no es así, nadie te debe nada, y lo que hayas tenido que pasar forma parte de tu pasado.

 

El dolor y el rencor que sientes hacia ellos será una carga que llevarás toda la vida si no aprendes a aceptar lo que tocó vivir.

 

El problema es que no aceptas lo que sucedió, y quieres que alguien haga justicia por ti y sientes que te corresponde reclamar.

 

Necesitas perdonar para liberar todo ese rencor y resentimiento que vienes guardando por años, cuando dejas de odiar te desintoxicas de emociones muy nocivas. Es momento de salir de la postura de víctima y entender que la única manera de sanar es dejar de culpar a tus padres.

 

Quizás sufriste mucho, quizás te hicieron mucho daño, pero hoy eres tú el dueño de tu vida y no aceptar lo que te tocó vivir solo te mantendrá en un bucle de rencor, angustia y una búsqueda interminable de justicia.

 

Recuerda que cada padre viene con una programación mental desde su infancia y que cada uno educa a sus hijos según la forma que tiene de ver en la vida, cada padre tiene una interpretación diferente de lo que es el amor, cada familia es un mundo aparte. Y al ser seres humanos cometen errores, y lamentablemente debes aceptar que pueden fallar.

 

Para poder dejar de sentirte mal contigo mismo, es necesario tomar una decisión consciente y mantenerla con tu fuerza de voluntad, la decisión de comenzar a comportarte como alguien que lidera su vida y que elige hacerse cargo, dejar de lado la postura de víctima, porque haciéndote cargo de tu vida, ya no habitas en la queja o en la preocupación desmedida, más bien, adoptas una actitud pro-activa comprometiéndote a buscar soluciones a tus problemas.

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